Kery Ruiz

Periodista, Blogger, Viajero. Un poco de todo por aquí.
Posted on 28, Julio 2014 Julio 28 2014 2014年7月28日 by kereems

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Un día te encuentras una cosa ésta, una cosa que no esperabas, sencilla, poética, directa, afilada, vibrante y trascendente. La escribe Joi Ito, director del Medialab del MIT que se define como “empresario, activista, pensador, DJ, submarinista y libre“, mucho cuidado con Joi. Pues bien, en Wired le entrevistan y, alehop! tres minutos antes de que se baje el telón nos saca este conejo de la chistera: 9 principios para trabajar en un mundo como el nuestro.

En realidad estaban hablando de tecnología, pero créanme, nos sirven pa-ra-to-do:

1. Resiliencia sobre fuerza.
Es más importante levantarse que aguantar. Si algo va mal, cede. Fracasa, pierde, recupérate y sigue andando. No luches contra lo inevitable. Edison lo explica mejor: Yo no he fallado. He encontrado 10.000 maneras que no funcionan.

2. Pull over push.
Recurre a quien (o a lo que) necesites cuando lo necesites. No acumules. No almacenes. Sé un buscador, no un bibliotecario.

3. Elige el riesgo sobre la seguridad.
Más claro, agua. Siempre -siempre, siempre- riesgo.

4. El sistema sobre los objetos.
Busca las costuras, conoce el tablero, mira hacia atrás y hacia los lados. Lo importante -siempre- es ver the big picture.

5. Mejor una brújula que un mapa.
¿Qué importa dónde está la embajada? Lo importante es saber llegar hasta ella…

6. La práctica sobre la teoría.
Todos hablan, todos teorizan, todos tienen ideas, todos quieren -queremos- cambiar el mundo. Pero no todos lo hacen. Enfócate en lo que estás haciendo. Haz cosas. Trabaja.

7. Desobediencia frente a sumisión.
No vas a ganar un Premio Nobel haciendo lo que te dicen que hagas. En la escuela sólo nos enseñaron a obedecer, es momento de celebrar la desobediencia.

8. El aprendizaje sobre la educación.
Sé una esponja, no un alumno. Mira, huele, pregunta, molesta, muerde, reflexiona y crece. Pero no te quedes en la silla “esperando a“. ¿Esperando qué?

Y si me permiten, añado una de Dieter Rams:
“Back to purity, back to simplicity. Less, but better“.

Salud.

(Vía Nada Importa)

Posted on 06, Julio 2014 Julio 06 2014 2014年7月6日 by kereems

La niña del corazón partido

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Ella se siente estúpida, porque llegó hasta el punto en que uno se arriesga a ser lastimado. Y pasó lo peor: le rompieron el corazón. Era de esperarse, pero como nos sucede a todos, quedó cegada por la idea de que algo maravilloso sucediera. Ahora está aquí, mirando la noche desde el balcón y pensando por qué no se dio cuenta antes de la realidad.

Porque nunca se dio cuenta en qué momento fue que cayó ante él, un ‘Don Juan’ che con aires de grandeza. El hombre de gafas y notas grisáceas en el cabello la conquistó, con un poco de palabrería, una pizca de arrogancia y la sonrisa de quien sabe que está logrando su objetivo.

A simple vista no se entiende como una mujer así, tan fuerte e inquebrantable pudo terminar con con el corazón roto. Pero apenas al acercarse y ver sus ojos, uno puede darse cuenta que la realidad es diferente. Bajo esa máscara de rudeza se esconde una niña pequeña, inocente, que busca solo un poco de cariño para compartir.

Ahora están tristes. Es imposible para ella ocultar lo que sus ojos dicen. Porque sin importar cualquier razón escuchada, la pena que carga no se va. Porque no se ha dado cuenta que su único error fue tener el valor de entregarse, aunque no le correspondieran como esperaba.

Esos ojitos seguirán tristes hasta que llegue el día en que descubran que, en realidad, no fueron ellos los que perdieron en este juego llamado amor. Al contrario, a pesar de las heridas, al final ella solamente perdió a una persona que no la quería como ella lo merece.

Espero que ese momento llegue pronto, porque la alegría en la mirada de la pequeña niña inocente es, sin lugar a dudas, el mejor accesorio que ella puede tener.

Posted on 27, Mayo 2014 Mayo 27 2014 2014年5月27日 by kereems

Aquí me encuentro, en la esquina de alguna ciudad, la lluvia cae afuera del pequeño establecimiento. Tengo la mirada perdida entre el chasquido que producen las gotas al caer y los motores de los autos que pasan. 

De pronto, todo es silencio y comienzo a escuchar su risita y comienzo a imaginarla y no dejo de sonreír. Las personas en las mesas cercanas a la mía comienzan a verme como si estuviera chiflado. Tal vez lo estoy. 

Pero lo que no saben es que ella es mi locura. Y la trato de negar, de olvidar. Y funciona, hasta que, de nuevo, su pequeño cuerpo menudito y su enorme sonrisa se cruzan frente a mí. 

Porque cada que se aparece deseo perderme en la locura, escapar a ese espacio donde no exista nada más que nosotros dos. Porque si la vida fuera perfecta estaríamos locos de remate, uno con el otro recorriendo cada milímetro de piel. 

Cae un trueno y yo salgo de mi trance. Miro al rededor y vuelvo a darle un sorbo a mi café, mientras sigo pretendiendo que no estoy loco. Al menos no por ella. 

Le entrego al mesero unas monedas de propina, tomo mi abrigo y sonrío una vez más. Ahora solo por un instante. Y continúo mi camino. Mientras tanto, mi locura espera una nueva oportunidad para poseerme.

Posted on 06, Mayo 2014 Mayo 06 2014 2014年5月6日 by kereems

Puntos suspensivos

Ahí estaba yo, en un instante en que el tiempo se detuvo a mi al rededor y el origen de la existencia estaba en su sonrisa, en los ojos que se le encogían y en el brillo de su piel con el reflejo de la media luz que nos cubría.

El murmullo de lo que platicaban los demás en la mesa iba bajando su volument mientas me concentraba en las palabras que ella me decía, con su tono bajito y su emoción al descubierto. Y nos acabamos en un ir y venir de plalabras, frases y de historias de lo que la vida había hecho con nosotros mientras decidíamos qué hacer con ella.

Las horas se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos. En un instante estába llegando por ella, esperando bajo su ventana a que se abriera la puerta de su casa y saliera ella, tan pequeñita ella, y al siguiente estábamos siendo insistentemente invitados por los meseros del lugar al que fuimos para retirarnos.

Salimos y comenzamos a caminar, y de un momento a otro me invadió un arranque de locura -¡Vámonos de viaje!- le dije -vámonos todo el fin de semana-. No tenía sentido la invitación, habiá surgido de la nada, igual que como surgió esa noche con ella. Me rechazó, como era de esperarse.

No hubo problema, porque, sinceramente, durante ese ataque de emociones me olvidé que no estoy tan disponible como para perderme todo un fin de semana. Pero ahí estaba y seguimos hablando y riendo mientras tomábamos el camino de vuelta a su casa.

Mientras avanzábamos, la luna complice, redonda, en el cielo, nos acompañaba para resguardar nuestro camino.

Por fin, llegamos a la puesta de su casa. Miré de nuevo hacia su ventana, luego la miré a ella. Quedé congelado. No sé a qué se debía, pero estaba mucho más hermosa que cuando la recogí.

No quedaban más palabras para compartirnos esa noche. Era momento de expresar de otra manera. La mire a los ojos mientras tomaba sus manos entre las mías y muy lentamente fui acercando mis labios a los suyos…

Posted on 14, Abril 2014 Abril 14 2014 2014年4月14日 by kereems

Recordando lo que no pudo ser

Hoy está lloviendo. Y miro la lluvia caer y te recuerdo insistentemente. No parece existir nada que aleje mi pensamiento de tu nombre, de tu rostro, de tu voz y de tu olor. La tierra mojada en mi jardín se fundía en la memoria de aquellos campos de la universidad, donde entre juegos buscaba recorrer su piel.

Dos jóvenes que exploraban sus almas con pueril candor, esperando encontrar, entre los sueños, un poco de amor. Atrapados una y otra vez en una tormenta perfecta en la que ella decía una cosa y el respondía otra, queriendo quedar atrapados en medio de cada conversación.

Yo sigo ahí, pegado en la ventana. No me alejo de ella porque podría significar que los recuerdos se esfumen con cada paso que de. Ahí estoy. Quieto. Sintiendo tantas emociones a la vez; recordando lo que se siente estar vivo. Realmente Vivo.

El aire fresco entra y, sin embargo, un leve calor me recorre las venas. Sonrío. Y una vez más fijo mi mirada en el césped mientras recuerdo como recostaba mi cabeza en su vientre y la llamaba “amor mío” sin emitir el más mínimo sonido. Solo la miraba, esperando que ella entendiera lo que mis ojos trataban de confesarle una y otra vez.

Aquella declaración siempre quedó presa dentro de la garganta. Una y otra vez intenté liberarla pero la llave estaba perdida. Y todos mis miedos eran una espesa bruma que no me dejaba ver dónde se encontraba.

La veía, suspiraba, le decía todos los días lo bonita que era. Porque lo era. Sonreía y sus ojos se hacían chiquitos y te miraba con un candor que podía hacerte olvidar cualquier cosa mala que estuviera pasando. Todo excepto una cosa: su partida.

Una tarde de abril ella no llegó a nuestra habitual cita. Alguien la había llevado a no sé qué lugar. Pensé que sería cosa de una ocasión, pero no fue así. Los días pasaron y yo continuaba yendo a nuestro pedazo de jardín a esperarla. Trate de negarlo, pero era más que evidente: no iba a volver.

Así me fui yo también, con el final de la temporada de lluvias, justo antes de que los árboles comenzaran a perder sus hojas. Nunca más nos vimos de nuevo.

Ha dejado de llover ya. El sol intenta salir de nuevo de entre las nubes que quedan en el cielo. Y así, como el astro de fuego, salgo yo, con la firme intención de encontrarla, deseando saldar una deuda pendiente.

Hasta que ese día llegue, estaré mirando la lluvia caer desde mi ventana, pensando en todo lo que no ha podido ser.