Si vas a intentarlo, ve hasta el final. 
De otro modo, no empieces siquiera. 
Si vas a intentarlo, ve hasta el final. 
Tal vez suponga perder novias, esposas, 
parientes, empleos y quizá la cabeza. 
Ve hasta el final. 
Tal vez suponga no comer durante 3 o 
4 días. 
Tal vez suponga helarte en el 
banco de un parque. 
Tal vez supongo la cárcel, 
Tal vez suponga mofas, desdén, 
aislamiento. 
El aislamiento es la ventaja, 
todo lo demás es un modo de poner a prueba tu 
resistencia, tus auténticas ganas de 
hacerlo. 
Y lo harás a pesar del rechazo y las 
ínfimas probabilidades 
y será mejor que cualquier otra cosa 
que puedas imaginar. 
Si vas a intentarlo, ve hasta el final. 
No hay sensación parecida. 
Estarás a solas con los 
dioses y las noches arderán en 
llamas. 
Hazlo, hazlo, hazlo. 
Hazlo. 
Hasta el final. 
Hasta el final. 
Llevarás las riendas de la vida hasta 
la risa perfecta, es la única lucha digna 
que hay.

Charles Bukowski

Si vas a intentarlo, ve hasta el final. 

De otro modo, no empieces siquiera. 

Si vas a intentarlo, ve hasta el final. 

Tal vez suponga perder novias, esposas, 

parientes, empleos y quizá la cabeza. 

Ve hasta el final. 

Tal vez suponga no comer durante 3 o 

4 días. 

Tal vez suponga helarte en el 

banco de un parque. 

Tal vez supongo la cárcel, 

Tal vez suponga mofas, desdén, 

aislamiento. 

El aislamiento es la ventaja, 

todo lo demás es un modo de poner a prueba tu 

resistencia, tus auténticas ganas de 

hacerlo. 

Y lo harás a pesar del rechazo y las 

ínfimas probabilidades 

y será mejor que cualquier otra cosa 

que puedas imaginar. 

Si vas a intentarlo, ve hasta el final. 

No hay sensación parecida. 

Estarás a solas con los 

dioses y las noches arderán en 

llamas. 

Hazlo, hazlo, hazlo. 

Hazlo. 

Hasta el final. 

Hasta el final. 

Llevarás las riendas de la vida hasta 

la risa perfecta, es la única lucha digna 

que hay.

Charles Bukowski

One should always be drunk. That’s the great thing; the only question. Not to feel the horrible burden of Time weighing on your shoulders and bowing you to the earth, you should be drunk without respite.
Drunk with what? With wine, with poetry, or with virtue, as you please… But get drunk.
And if sometimes you should happen to awake, on the stairs of a palace, on the green grass of a ditch, in the dreary solitude of your own room, and find that your drunkenness is ebbing or has vanished, ask the wind and the wave, ask star, bird, or clock, ask everything that flies, everything that moans, everything that flows, everything that sings, everything that speaks, ask them the time; and the wind, the wave, the star, the bird and the dock will all reply: “It is Time to get drunk! If you are not to be the martyred slaves of Time, be perpetually drunk! With wine, with poetry, or with virtue, as you please.
-
Get Drunk, by Charles Baudelaire.

One should always be drunk. That’s the great thing; the only question. Not to feel the horrible burden of Time weighing on your shoulders and bowing you to the earth, you should be drunk without respite.

Drunk with what? With wine, with poetry, or with virtue, as you please… But get drunk.

And if sometimes you should happen to awake, on the stairs of a palace, on the green grass of a ditch, in the dreary solitude of your own room, and find that your drunkenness is ebbing or has vanished, ask the wind and the wave, ask star, bird, or clock, ask everything that flies, everything that moans, everything that flows, everything that sings, everything that speaks, ask them the time; and the wind, the wave, the star, the bird and the dock will all reply: “It is Time to get drunk! If you are not to be the martyred slaves of Time, be perpetually drunk! With wine, with poetry, or with virtue, as you please.

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Get Drunk, by Charles Baudelaire.

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Un día te encuentras una cosa ésta, una cosa que no esperabas, sencilla, poética, directa, afilada, vibrante y trascendente. La escribe Joi Ito, director del Medialab del MIT que se define como “empresario, activista, pensador, DJ, submarinista y libre“, mucho cuidado con Joi. Pues bien, en Wired le entrevistan y, alehop! tres minutos antes de que se baje el telón nos saca este conejo de la chistera: 9 principios para trabajar en un mundo como el nuestro.

En realidad estaban hablando de tecnología, pero créanme, nos sirven pa-ra-to-do:

1. Resiliencia sobre fuerza.
Es más importante levantarse que aguantar. Si algo va mal, cede. Fracasa, pierde, recupérate y sigue andando. No luches contra lo inevitable. Edison lo explica mejor: Yo no he fallado. He encontrado 10.000 maneras que no funcionan.

2. Pull over push.
Recurre a quien (o a lo que) necesites cuando lo necesites. No acumules. No almacenes. Sé un buscador, no un bibliotecario.

3. Elige el riesgo sobre la seguridad.
Más claro, agua. Siempre -siempre, siempre- riesgo.

4. El sistema sobre los objetos.
Busca las costuras, conoce el tablero, mira hacia atrás y hacia los lados. Lo importante -siempre- es ver the big picture.

5. Mejor una brújula que un mapa.
¿Qué importa dónde está la embajada? Lo importante es saber llegar hasta ella…

6. La práctica sobre la teoría.
Todos hablan, todos teorizan, todos tienen ideas, todos quieren -queremos- cambiar el mundo. Pero no todos lo hacen. Enfócate en lo que estás haciendo. Haz cosas. Trabaja.

7. Desobediencia frente a sumisión.
No vas a ganar un Premio Nobel haciendo lo que te dicen que hagas. En la escuela sólo nos enseñaron a obedecer, es momento de celebrar la desobediencia.

8. El aprendizaje sobre la educación.
Sé una esponja, no un alumno. Mira, huele, pregunta, molesta, muerde, reflexiona y crece. Pero no te quedes en la silla “esperando a“. ¿Esperando qué?

Y si me permiten, añado una de Dieter Rams:
“Back to purity, back to simplicity. Less, but better“.

Salud.

(Vía Nada Importa)

La niña del corazón partido

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Ella se siente estúpida, porque llegó hasta el punto en que uno se arriesga a ser lastimado. Y pasó lo peor: le rompieron el corazón. Era de esperarse, pero como nos sucede a todos, quedó cegada por la idea de que algo maravilloso sucediera. Ahora está aquí, mirando la noche desde el balcón y pensando por qué no se dio cuenta antes de la realidad.

Porque nunca se dio cuenta en qué momento fue que cayó ante él, un ‘Don Juan’ che con aires de grandeza. El hombre de gafas y notas grisáceas en el cabello la conquistó, con un poco de palabrería, una pizca de arrogancia y la sonrisa de quien sabe que está logrando su objetivo.

A simple vista no se entiende como una mujer así, tan fuerte e inquebrantable pudo terminar con con el corazón roto. Pero apenas al acercarse y ver sus ojos, uno puede darse cuenta que la realidad es diferente. Bajo esa máscara de rudeza se esconde una niña pequeña, inocente, que busca solo un poco de cariño para compartir.

Ahora están tristes. Es imposible para ella ocultar lo que sus ojos dicen. Porque sin importar cualquier razón escuchada, la pena que carga no se va. Porque no se ha dado cuenta que su único error fue tener el valor de entregarse, aunque no le correspondieran como esperaba.

Esos ojitos seguirán tristes hasta que llegue el día en que descubran que, en realidad, no fueron ellos los que perdieron en este juego llamado amor. Al contrario, a pesar de las heridas, al final ella solamente perdió a una persona que no la quería como ella lo merece.

Espero que ese momento llegue pronto, porque la alegría en la mirada de la pequeña niña inocente es, sin lugar a dudas, el mejor accesorio que ella puede tener.

Aquí me encuentro, en la esquina de alguna ciudad, la lluvia cae afuera del pequeño establecimiento. Tengo la mirada perdida entre el chasquido que producen las gotas al caer y los motores de los autos que pasan. 

De pronto, todo es silencio y comienzo a escuchar su risita y comienzo a imaginarla y no dejo de sonreír. Las personas en las mesas cercanas a la mía comienzan a verme como si estuviera chiflado. Tal vez lo estoy. 

Pero lo que no saben es que ella es mi locura. Y la trato de negar, de olvidar. Y funciona, hasta que, de nuevo, su pequeño cuerpo menudito y su enorme sonrisa se cruzan frente a mí. 

Porque cada que se aparece deseo perderme en la locura, escapar a ese espacio donde no exista nada más que nosotros dos. Porque si la vida fuera perfecta estaríamos locos de remate, uno con el otro recorriendo cada milímetro de piel. 

Cae un trueno y yo salgo de mi trance. Miro al rededor y vuelvo a darle un sorbo a mi café, mientras sigo pretendiendo que no estoy loco. Al menos no por ella. 

Le entrego al mesero unas monedas de propina, tomo mi abrigo y sonrío una vez más. Ahora solo por un instante. Y continúo mi camino. Mientras tanto, mi locura espera una nueva oportunidad para poseerme.